Historia de la devoción al Señor de los Milagros

 

 

Fuente: Perú21

 

El Señor de los Milagros, Cristo de Pachacamilla, Cristo Morado, Cristo de las Maravillas, Cristo Moreno o Señor de los Temblores, es una imagen del Señor Jesús pintada milagrosamente en una pared de adobe ubicada en el Altar Mayor del Santuario de las Nazarenas de Lima. A mediados del siglo XVII los habitantes de Angola formaron la “Cofradía de Pachacamilla” y levantaron una edificación en donde uno de ellos pintó en la pared la preciosa imagen de Cristo Crucificado.

En este lugar, hoy en día se erige el Monasterio de las Nazarenas, casa del Señor de los Milagros. Un 13 de noviembre del año 1655, un poderoso terremoto sacudió la ciudad de Lima y Callao haciendo caer muchos edificios y causando miles de muertos. Todas las paredes de la Cofradía de los angoleños se cayeron, pero el muro de adobe con la imagen del Cristo permaneció en pie perfectamente, lo que fue considerado un verdadero milagro. Fue el que dio comienzo al culto popular al Señor de los Milagros, propagándose rápidamente entre la feligresía local.

A pesar de que las autoridades ordenaron que se demoliera el muro a fin de evitar cualquier acto profano, la destrucción no pudo llegar a cumplirse debido a circunstancias fuera de lo común, quedando en pie el muro, incrementando el prestigio y el favor del pueblo hacia la pintura del Cristo. 

Convirtiendo así, a la festividad del Señor de los Milagros en la manifestación religiosa católica más grande del mundo.

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