Cuarto domingo: anuncio

 

 

Ya casi próxima la Navidad, el anuncio del nacimiento de Jesús hecho a José y a María, las lecturas bíblicas y la predicación, nos invitan a “aprender de María y aceptar a Cristo que es la Luz del Mundo”. 

 

Ahora que ya nos hemos reconciliado con nuestra familia y hermanos, pero, sobretodo, con Dios, solo queda esperar la gran fiesta. En este contexto, se hace necesario vivir la armonía, fraternidad y alegría que esta festividad representa. Dejar a un lado los inquietudes y ornamentales que a veces nos pueden distraer, recordemos que lo importante es mantener y fortalecer el firme propósito de aceptar a Jesús en nuestros corazones. 

 

Encendemos la cuarta vela color morada, de la Corona de Adviento.

 

Oración inicial:

“Señor Jesús, hoy la liturgia nos invita a mirar a María embarazada, que te ha llevado en su seno durante nueve meses y que pronto te dará a luz. Ayúdanos a vivir con fe este misterio llamado “Encarnación”. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén”.

 

Oración frente a la corona:

“Al encender estas cuatro velas, en el último domingo de Adviento, pensamos en ella, la Virgen, tu madre y nuestra madre. Nadie te esperó con más ansias, con más ternura, con más amor. Nadie te recibió con más alegría. Te sembraste en ella como el grano de trigo se siembra en el surco. En sus brazos encontraste la cuna más hermosa. También nosotros queremos prepararnos así: en la fe, en el amor y en el trabajo de cada día. ¡Ven pronto, Señor. Ven a salvarnos!

 

Meditación:

Meditamos en silencio y dialogamos en familia con esta pregunta: ¿Cuáles son los motivos por los que Isabel se alegra ante la visita de María?

 

Peticiones:

A cada petición respondemos: ¡Virgen María, danos a Jesús!

– En este momento de dolor y angustia que vive nuestra patria.

– En esta Navidad que hemos venido preparando en familia. 

– En los momentos en que sentimos la tentación de abandonar todo. 

Se pueden agregar otras peticiones/intenciones de la familia.

 

Oración final:

“Querida Madre de Dios, te pedimos que nos hagas sentir aquella misma alegría y gozo que sentiste al dar la vida humana a Jesús. Nuestra familia quiere llevar esta felicidad a todas las personas que más sufren. Amén”.

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