Comentario de la Semana [8 – 12 abril]

«El Domingo de Pasión»,

El Domingo de Ramos, domingo de esperanza, está marcado por las palmas que llevamos en las manos. En ellas se recoge el milenar simbolismo del árbol sagrado que conecta el cielo y la tierra, en Asiria; la inmortalidad y la vida eterna, en el antiguo Egipto; el reconocimiento de la victoria, en Grecia y Roma; la precariedad recogida en la fiesta de los Tabernáculos, en Israel; pero sobre todo el triunfo de Cristo y el Misterio Pascual.

Este Domingo de Pasión nos introduce a la Semana Santa, al encuentro con el Señor que ha venido a salvarnos. Esta última semana de Jesús nos invita a una relación de alianza con El: “La persona de Jesús se implanta en la vida de una persona cuando hay una relación personal. No se trata de “hablar por teléfono” o “chatear” con Jesús, sino de vivir una relación personal y comunitaria con él”, en su pasión, en su muerte, pero de modo especial en su resurrección.

Nos decía el Papa Francisco: “Jesús entra en la ciudad rodeado de su pueblo, rodeado por cantos y gritos de algarabía. Es el canto y la alegría espontánea de tantos postergados que tocados por Jesús pueden gritar: «Bendito el que llega en nombre del Señor». Y añade el Santo Padre: “¡Qué difícil es comprender la alegría y la fiesta de la misericordia de Dios para quien quiere justificarse a sí mismo y acomodarse! ¡Qué difícil es poder compartir esta alegría para quienes solo confían en sus propias fuerzas y se sienten superiores a otros!”

Que este Domingo de Ramos sea el triunfo de la fe sobre la indiferencia, sea el triunfo de la alegría sobre el pesimismo, sea el triunfo del amor sobre el egoísmo.

Guillermo Inca Pereda

Secretario Adjunto

Conferencia Episcopal Peruana

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