Papa Francisco reza por las personas que sufren dificultades económicas debido al coronavirus

El Papa Francisco comenzó este 23 de marzo su Misa en Santa Marta con una oración por las familias que sufren graves pérdidas económicas al no poder trabajar debido al confinamiento decretado en diversos países. Estas  medidas de seguridad son aplicadas para prevenir la expansión de la pandemia del coronavirus Covid-19.   

En su homilía, tras recitar la Antífona de entrada, el Santo Padre invitó a intensificar nuestra oración durante este tiempo, y a rezar con fe, perseverancia y valentía. “Oremos hoy por las personas que empiezan a tener problemas económicos a causa de la pandemia, porque no pueden trabajar y todo esto recae en la familia. Oremos por la gente que tiene este problema”, exhortó el Pontífice. 

No es la primera vez que el Papa ha mostrado su preocupación por las consecuencias que esta crisis sanitaria puede tener para las familias. Por ejemplo, el pasado domingo 22 de marzo, el Santo Padre ofreció una Misa por aquellos que fallecen por causa del coronavirus. Mientas que el sábado 21 de marzo pidió rezar por “las familias que no pueden salir de casa”, “para que sepan encontrar el modo de comunicarse bien, de construir relaciones de amor en la familia”.

A continuación el texto de la homilía del Papa Francisco: 

Este padre pide salud para su hijo. El Señor reprocha un poco a todos, pero también a él: “Si no ven signos y prodigios, ustedes no creen”. El funcionario, en lugar de callar y estar en silencio, se adelanta y le dice: «Señor, baja, antes de que mi hijo muera». Y Jesús le respondió: «Ve, tu hijo vive».

Existen tres cosas que se necesitan para hacer una verdadera oración. La primera es la fe: si no tienen fe… Y muchas veces, la oración es sólo oral, de la boca… pero no viene de la fe del corazón, o de una fe débil… Pensemos en otro padre, el del hijo demonizado, cuando Jesús respondió: «Todo es posible para el que cree»; el padre, como dice claramente: «Yo creo, pero aumenta mi fe». La fe en la oración. Rezar con fe, tanto cuando rezamos fuera, como cuando venimos aquí y el Señor está allí: pero ¿tengo fe o es un hábito? Tengamos cuidado en la oración: no caigamos en el hábito sin la conciencia de que el Señor está ahí, que estoy hablando con el Señor y que Él es capaz de resolver el problema. La primera condición para la verdadera oración es la fe.

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